A tortas por un piso. El ministro de Justicia, Mariano Fernández-Bermejo, y la ex titular de Vivienda María Antonia Trujillo se han enzarzado en una bronca por la «dignidad» de la vivienda que en su día ocupó la Trujillo en un ático en el Ministerio de Administraciones Públicas, y en la que Fernández-Bermejo ha decidido invertir 250.000 euros del erario en su restauración. El fondo de esta discusión son las condiciones reales en las que el ministro de Justicia se encontró la vivienda cuando la abandonó Trujillo y si realmente se encontraba en unas condiciones óptimas para su uso.
Para la ex ministra y cabeza de lista del PSOE por Toledo, María Antonia Trujillo, la vivienda estaba en «perfecto estado. Claro, que si uno quiere hacer una reforma no va a decir que la casa estaba bien. A lo mejor, el ministro de Justicia tiene más dignidad y a mí se me ha ido con el cargo, o que la dignidad se mida por metros».
La ex ministra se remitió a sus antecesores como testigo de que la vivienda estaba bien, al afirmar que, «si quieren, que pregunten a Julia García Valdecasas, Rajoy o Arenas». Asimismo, aseguró que tuvo la ocasión de hacer «numerosas fotografías» que atestiguan el «estado impecable» del mismo y que, incluso en los últimos días que la habitó, realizó un «gran reportaje fotográfico» como recuerdo.
Pero la versión de la ex ministra choca frontalmente con la de un informe del Ministerio de Justicia del 3 de agosto del pasado año. En este documento, al que ha tenido acceso Ep, se hace una dura crítica a las condiciones de la vivienda, al destacar la «importante situación de abandono y deterioro, especialmente en pavimentos, cocinas, baños y terrazas. Igualmente, se señala que las puertas de la vivienda tenían una «calidad ínfima» y los pavimentos verticales y horizontale presentaban «importantes manchas».
El estudio subraya que la vivienda carecía de la «dignidad imprescindible» para su «uso como vivienda» y que la última reforma se realizó hace once años, pero que «por razones ajenas» al Ministerio de Justicia, «no se ha efectuado ninguna labor de mantenimiento ni de conservación».
La obra realizada, siempre según este informe, se ha centrado, entre otras, en la instalación de tarima flotante, debido al «importante menoscabo» que presentaban los pavimentos y la sustitución de seis puertas, tres ventanas y una puerta de acceso a la terraza, que presentaba «un estado muy deslucido».























